Marca Ciudad Rosario
Proyecto académico — Taller de Comunicación Visual IV (UAI)
La marca anterior nunca llegó a la calle. Esta entra por la autopista.
El encargo
Marca Ciudad Rosario nació como trabajo cuatrimestral en la cátedra de Taller de Comunicación Visual IV, en equipo con tres compañeros más: Santiago, Agustina y Cire.
La consigna arrancó con el rediseño de la marca y fue creciendo en complejidad semana a semana, hasta cubrir todos los sistemas que necesita la identidad de una ciudad: señalética, pictogramas y cartelería.
Rosario había tenido varias marcas ciudad a lo largo de los años. La última vigente antes de este proyecto arrastraba un problema central: falta de pregnancia. Se había invertido en diseñarla, pero nunca en aplicarla — prácticamente no tenía presencia real en el espacio urbano.
El problema no era el diseño de la marca anterior. Era que nunca bajó a la calle.
El concepto
La dirección se definió rápido y con claridad: identificar los problemas, ordenar los pasos a seguir, y volver a lo que los rosarinos ya reconocían como propio. Ese último punto fue la clave — una vez que entendimos que había que recuperar el vínculo existente en vez de imponer algo nuevo, el logotipo cayó de maduro. El proceso fue directo, sin grandes vueltas.
Había que recuperar el vínculo existente en vez de imponer algo nuevo.
Desarrollo / Sistema
Trabajamos en dos parejas fijas a lo largo de todo el proyecto. En la primera etapa, con Santiago nos encargamos de la identidad visual mientras Agustina y Cire desarrollaban el sistema de pictogramas. Terminada esa base, pasamos a la cartelería: la cátedra pedía una marquesina con el mapa de Rosario y los principales recorridos de colectivos, y tres carteles de recorridos turísticos — histórico, cultural y gastronómico.
Para el cierre dividimos la señalética en cuatro grados de complejidad: los grados 1 y 2 quedaron para Santiago y para mí, los grados 3 y 4 para Agustina y Cire. Todo el proceso se defendió frente a la cátedra en tres instancias de presentación.
El marco del pictograma es el propio isotipo. La marca no se aplica sobre el sistema: lo contiene.
Aplicaciones
La marca bajó a piezas reales: marquesina, carteles de recorridos y señalética urbana en sus cuatro grados.
Cierre
El proyecto cerró con un sistema completo y aplicable, no con un logotipo suelto.
Lo que más me gustó fue poder extender lo que habíamos planteado en la identidad hacia todo el sistema — pensar el universo gráfico completo, desde merchandising hasta redes sociales y cartelería urbana. Trabajar la identidad de una ciudad me obligó a pensar en escala urbana: cada decisión tenía que sostenerse en un cartel a diez metros y en un pictograma de dos centímetros.