Backstage!
Trabajo académico — Taller de Diseño Editorial (UAI)
Una palabra en inglés que ese público ya usaba sin traducirla.
El encargo
Backstage! fue el segundo trabajo práctico de la cátedra de Diseño Editorial: diseñar un diario de espectáculos dirigido a jóvenes adultos.
Había que desarrollar la marca del diario, su diseño editorial impreso siguiendo especificaciones puntuales de la cátedra, y una versión digital. Lo armé en equipo con una compañera.
La consigna especificaba el público objetivo, la cantidad y el tipo de secciones que debía tener el diario, y el detalle de cada nota: si llevaba cintillo o no, si tenía título y subtítulo o solo título, entre otras variables.
La consigna bajaba al detalle: qué nota llevaba cintillo, cuál título y subtítulo, cuál solo título.
El concepto
Buscábamos una estética con presencia juvenil, y esa decisión guió la elección de colores, tipografía y los tópicos de las notas. El público objetivo también nos dio margen para jugar con el nombre: elegimos una palabra en inglés, “Backstage”, una jerga con la que ese público está familiarizado.
Había que lograr una grilla funcional sin que el contenido se empastara entre columnas y secciones.
Desarrollo / Sistema
Trabajar en un formato diario significó manejar espacios mucho más ajustados que en una revista, lo que exigió un dominio fino de teoría tipográfica: elección, proporciones y reticulado. La grilla fue uno de los mayores desafíos. Ese esfuerzo de criterio y pensamiento propio fue lo que más tiempo llevó del proyecto.
La versión digital tuvo que sostener esas mismas jerarquías en un ancho que no era el del papel: la retícula del diario traducida a pantalla.
Cinco columnas acá, cuatro en música. La línea base no se mueve.
Aplicaciones
El diario tenía que existir también fuera del papel, sosteniendo las mismas jerarquías en un ancho que no era el suyo.
Cierre
Un ejercicio de precisión tipográfica y de sistema.
Encontrar el equilibrio entre una estética juvenil y una retícula que funcionara en un formato tan exigente como el diario fue lo que más rescato de todo el proceso. Es el proyecto que más me enseñó a desconfiar del ojo y confiar en la medida.